Carlos Flor
Carlos Flor se mueve entre la piedra, la arquitectura y las personas.
Pero, por encima de todo, se define de forma sencilla: un «hijo de la piedra».
Creció rodeado de este material y construyó a través de él su camino, uniendo práctica, pensamiento y creación. La arquitectura le dio un método y una forma de pensar; la piedra, material y dirección. En este equilibrio desarrolla su trabajo —entre la construcción, el arte y la educación—.
La piedra no es solo un material; está en el centro de todo.
«La piedra está por encima de todo», afirma. A partir de ella construye relaciones, proyectos y conocimiento, manteniendo siempre una fuerte conexión con el lado humano de su trabajo.
Rechaza los procesos vacíos y busca el significado en todo lo que hace. También se ve como alguien que cuida —de las personas, de las relaciones y del material con el que trabaja—.
Las piezas de Lobo lo acompañan en su día a día, desde la obra hasta sus momentos de ocio, siempre con la misma naturalidad.
«Están muy bien hechas, con un toque humano. Encajan muy bien con mi forma de moverme por el mundo. Tengo estas botas desde hace años… ya han pasado por mucho y se mantienen increíblemente bien».
Durabilidad, comodidad y autenticidad son cualidades que reconoce en la marca y que reflejan su forma de vivir y trabajar.
Créditos fotográficos: Pedro Sadio
